La besaste sin rozar sus mejillas
La abrazaste sin usar las manos
Saciaste su sed sin darle agua
La alimentaste con la savia de tus venas
Retozó en el cuenco tibio de tu vientre
La protegiste con el escudo de tu cuerpo
¡Un ser dentro de tu ser haz creado!
fraguado de tu carne, de tu piel, de tus huesos
¡Te ves en unos ojos hechos de tus ojos!
¡Su diminuto corazón palpita
con tu corazón coloreado!
Celestial, misteriosa naturaleza
¡Qué extraordinario instinto, sabio y remoto!
Un ángel vino, desde lo profundo de tu esencia hacia ti
¡Qué asombrosa maravilla ser mujer!
Teresa Lía Díaz Sánchez
No hay comentarios:
Publicar un comentario